Antonio Rey Hazas. In memoriam
El pasado 16 de diciembre ha fallecido mi antiguo profesor Antonio Rey Hazas. Descanse en Paz. A pesar de la limitada difusión de este cuaderno de bitácora, no quiero dejar pasar este acontecimiento para recordarlo y expresar mi agradecimiento a quien fue mi maestro en las aulas de la Universidad Autónoma de Madrid.

Breve semblanza
Creo que la fotografía que acompaña a estas palabras hace justicia a su persona: Antonio Rey era un profesor amable, alegre, optimista, accesible para sus alumnos. Siempre fui recibido cordialmente por él, tanto en mi época de estudiante, como en aquella en que cursé el Máster en Estudios Hispánicos. Seguramente, para Antonio Rey –al que apasionaba la ficción novelesca de los Siglos de Oro– los libros devotos a los que vengo dedicándome no eran sino parte de un subgénero menor de la rama de las obras doctrinales que proliferaron en lengua vulgar en los siglos XVI y XVII. Sin embargo, cuando le hablé de mi proyecto de editar Audi, filia (1556) y de justificar metodológicamente su género, se mostró interesado y diligente, incluso, en facilitarme el contacto con Asunción Rallo Gruss (Un. Málaga), proyecto que quedó en el “tintero” finalmente. Como buen profesor, Antonio Rey mostraba interés por los proyectos y los intereses de sus alumnos aunque no fueran los suyos; animaba el trabajo y la ilusión, aunque no llevaran agua a su molino. Su corazón era grande y, por ello, espero que gozará en el Paraíso de la compañía de Lope, Calderón, Cervantes y, por su puesto, el autor del Lazarillo de Tormes, quienquiera que fuese.

Ediciones escolares
No es este lugar para relacionar los muchos trabajos de Antonio Rey, pero no quiero dejar de hacerlo con las ediciones en las que se mostró un maestro consumado. Como en sus clases, en estas ediciones escolares Antonio Rey realiza una auténtica “lección” de los textos, relacionando las obras con el contexto editorial y literario, con la cultura en la que habían sido compuestas; descubriendo su estructura interna y ayudando al lector a comprender su intención y su valor de forma amable, sin alardes de vana erudición. Todo en él era natural, sin afectación, cordial. Esta vocación de maestro, sencillo y amable (magister bonus), se volcó en muchas ediciones divulgativas que han acompañado a muchos estudiantes y que son uno de sus mejores legados. Ante él, un profesor de instituto como yo, no se sentía inferior, pues sabía que todo un catedrático como él era de los tuyos…
Como puede verse por esta breve exposición de portadas, su lectura y explicación de obras se centró fundamentalmente en la narrativa y el teatro, desde la Pícara Justina, a la que dedicó su tesis doctoral (1970), pasando por autores del XIX como García Gutiérrez o Pereda, hasta Bodas de sangre, de Federico García Lorca. Esta especialización no excluyó su lección de obras poéticas, a las que dedicó también varios trabajos (véase la relación de Dialnet).
















La prosa novelesca
Entre los libros y trabajos que Antonio Rey Hazas dedicó a la novela picaresca y a la prosa novelesca me gustaría destacar un artículo publicado en la revista Edad de Oro en 1982 (“Introducción a la novela del Siglo de Oro, I. (Formas de narrativa idealista)”), que es ya una referencia clásica en el estudio de conjunto de la prosa áurea y sus géneros. A las formas de la “narrativa realista” dedicó Antonio Rey toda su vida y, tal vez por ello, el artículo no tuvo la continuación que muchos esperábamos.
Entre el Lazarillo y el Quijote, Antonio Rey estudió con profusión la novela picaresca y sus características. No solo en los numerosos artículos que dedicó a estudiarla, sino también en las tesis doctorales que dirigió, puede comprobarse esta labor de quien “lo sabía todo” sobre este género que está íntimamente relacionado con el nacimiento mismo de la novela moderna, como nos enseñó en tantas ocasiones.




Editor de Cervantes
Creo que Cervantes y su obra constituyó la “clave de arco” del monumento literario que Antonio Rey ha construido a lo largo de tantos años de docencia e investigación y en el que sus discípulos podemos todavía encontrar su espíritu. La edición de la obra cervantina, en la que colaboraron juntos Florencio Sevilla y Antonio Rey, se materializó en múltiples ediciones que “agilizaron” la lectura del Príncipe de los escritores entre el público general, enemistando de paso a mis dos maestros con la autodenominada “Academia” y con los que pretendían ser dueños del texto de Cervantes, que no está cautivo de nadie.
Pero la “estética de la libertad” que Antonio Rey descubrió como clave suprema de lectura había también de configurar su quehacer y su vida:
Libertad, en definitiva, como poética total de la obra cervantina, como clave coherente de su quehacer artístico, explícita e implícita, dentro y fuera de la novela, presente en los personajes, en el autor y en los lectores; obvia en la visión del mundo y en la concepción de la sociedad; manifiesta en la teoría y en la práctica literarias; siempre amplia, tolerante, defensora de las peculiaridades individuales, nunca cerrada, excepto, quizá, en eso mismo, en el mantenimiento a ultranza de la libertad (Rey Hazas, 1990: 379-380).




Pero no quisiera hacer aquí la reseña amplia y académica que merece Antonio Rey y que su mejor discípula publicará próximamente. Esta es únicamente una muestra de afecto y agradecimiento a quien fue mi maestro y de quien tanto aprendí.

REFERENCIAS
- “Antonio Rey Hazas”, Dialnet <https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=19780#Libros> (Consulta: 29/12/2025).
- Rey Hazas, Antonio, “Cervantes, el ‘Quijote’ y la poética de la libertad”, Actas del I Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas. Madrid: Anthropos, 1990, págs. 369-380.
OpenEdition le sugiere que cite este post de la siguiente manera:
Julio César Varas (30 de diciembre de 2025). Antonio Rey Hazas. In memoriam. Materia Philologica. Recuperado 11 de agosto de 2026 de https://doi.org/10.58079/15fc4
