Una lectura del retablo mayor de la iglesia de san Pedro (Astudillo)
A don José Antonio Martínez
Asistir a la Eucaristía frente al retablo de la iglesia de San Pedro, en Astudillo, no deja nunca de impresionarme. Y no solo porque acuda a mi memoria la época en que asistí como monaguillo a don José Antonio, el párroco de mi infancia, sino por la fuerza de las imágenes que, de alguna manera, sobrecogen a quien las contempla, incluso si el espectador no está seguro de comprender su significado completo. Incluso si han pasado largos años.

Algunos datos
No soy ningún experto en Historia del Arte, así que no puedo ni pretendo aquí hablar de épocas, volúmenes o perfección en la ejecución de las esculturas. Pero, por no dejar totalmente a oscuras a quien lea estas palabras, acudiré a algunos especialistas, como don Anacleto Orejón (1983 [1927]: 30-32) y, especialmente, Jesús María Parrado del Olmo (1994: 53-57), que se han ocupado del retablo del altar mayor de esta iglesia en épocas recientes.

Según el historiador Anacleto Orejón, la iglesia de san Pedro “se levantó en el siglo XIII, y no sería aventurado suponer que por obra de la reina doña Violante, mujer de Alfonso X el Sabio y señora de la Villa” (Orejón, 1983: 30). Losmozos-Manrique (1983: 10) —en el fascículo que los “Apuntes palentinos” dedicaron a Astudillo—sugieren que la dedicación a san Pedro podría estar relacionada con el nacimiento de su hijo don Pedro de Castilla (ca. 1260-1261). A esta vinculación se debería también la presencia de los escudos de Castilla y León en algunas vigas que sustentan el coro (visibles también en el coro de la iglesia de santa María). Por su parte, Parrado del Olmo en Astudillo. Iglesias y ermitas (1994) cuenta que:
De este momento [siglo XIII] subsisten importantes elementos de tipo cisterciense: la mayor parte del muro y algunos elementos de la nave del lado del Evangelio, así como la espadaña situada a los pies. Pero el templo fue reconstruido en la segunda mitad del siglo XV, aunque con algunos añadidos del siglo siguiente, como las comunicaciones entre la capilla mayor y las colaterales, o las bóvedas de la nave central que parecen del segundo tercio del siglo XVI (Parrado del Olmo, 1994: 51).


El retablo del altar mayor
Según el último especialista, “este retablo es una obra romanista del último tercio del siglo XVI” (Parrado del Olmo, 1994: 55), del que alaba la buena calidad de sus esculturas que “aúnan la corrección de formas y el canon miguelangelesco dentro de una monumentalidad académica con persistencia de la expresividad juniana” (Parrado del Olmo, 1994: 55). El “romanismo” es la denominación del manierismo europeo que imitaba las obras de los autores renacentistas que trabajaron en Roma durante el Renacimiento (Miguel Ángel, Rafael); la “expresividad juniana” se refiere al patetismo del estilo de Juan de Juni (1506-1577).
Parrado del Olmo —que sigue la opinión del profesor Francisco Portela Sandoval (1987)— se inclina por atribuírselo a Hernando de la Nestosa (ca. 1525-1530 – Astudillo, 18/V/1599), autor del retablo de la iglesia de Santa María (1570), que poseía también un taller en Astudillo. Si bien no puede documentarse con seguridad al autor de las esculturas, existe documentación que demuestra que el autor de la policromía fue el pintor astudillano Juan Blanco de Espinosa (Martín González, 1977).


La última de las restauraciones (otras anteriores son de 1925 y 1958) se realizó en la época en que don José Antonio Martínez Crespo fue párroco de San Pedro y Santa Eugenia de Astudillo. Aún recuerdo los trabajos de esta restauración (que debió de ser anterior a 1986) y cómo se presentó el retablo limpio ante la sorpresa de todo el pueblo. La fotografía que ofrece Parrado del Olmo (1994: 53) muestra el estado, semivelado por el polvo, del retablo antes de esta última restauración, cuyo resultado puede contemplarse en Alcalde (2000: 43) y en las fotografías publicadas actualmente en Wikipedia y en el blog “Turismo Astudillo”, que mantiene Marisa Franco.
Pero, más allá de este breve resumen de detalles técnicos, ¿qué quiso expresar el patrocinador del retablo mayor de san Pedro? Más aún, ¿qué puede todavía hoy decirnos a los espectadores? ¿Es solo una “representación” antigua sin apenas significado para nosotros?

Leer el retablo del altar mayor
El retablo del altar mayor de san Pedro sigue todavía hoy poniendo de manifiesto que lo importante, lo realmente importante, ocurre en la mesa del Altar. El retablo, tan solo, eleva nuestra mirada desde el Santo Sacrificio que se realiza en el Altar hasta el Cielo. La Iglesia Triunfante de todos los santos intercede por los fieles de la Iglesia Militante, que celebra la Eucaristía ante su presencia iconográfica. Esto “cuentan” todos los retablos: la comunión de los santos del Cielo y los de la Iglesia que peregrina todavía en la tierra es alimentada con el viático de la Eucaristía.
Así pues, el retablo no es una mera colección de figuras y nombres, sino que relata plásticamente una historia íntimamente relacionada con lo que se celebra en el Altar: la muerte y resurrección de Jesucristo, que ha entregado su vida por todos y cada uno de los hombres. Ahora bien, ¿qué historia transmite el retablo de san Pedro tantas veces contemplado, tantas veces escrutado por las generaciones de astudillanos? Santa Eugenia de Alejandría, Santa María Madre de Dios, Santa Clara de Asís, San Pedro en su Cátedra…, desde sus retablos de Astudillo, son intercesores privilegiados de los astudillanos y astudillanas de todas las épocas.



Como si se tratara de las primeras letras que aprendimos en las cartillas de la escuela, en primer lugar, hemos de reconocer la historia que cuentan las imágenes, identificando las escenas (“las letras”); posteriormente, es necesario comprender el relato completo del que forman parte las imágenes (“las palabras”), que tratan de transmitir un mensaje importante y trascendente.


Para ello, es necesario saber que el patrocinador del retablo de san Pedro en su Cátedra utilizó la Sagrada Escritura (la historia de San Pedro aparece narrada en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles) y la Leyenda Dorada (Flos sanctorum), de Jacobo de la Vorágine, que recoge varias leyendas de los Hechos apócrifos de san Pedro en torno a las fiestas de la Cátedra de san Pedro (18 de enero y 22 de febrero) y la fiesta de san Pedro y san Pablo (29 de junio). Los milagros y curaciones extraordinarias —sobre todo, en relación con el enfrentamiento con Simón el Mago— y el relato de la muerte de san Pedro, de hecho, son el núcleo del relato de la Leyenda dorada de Santiago de la Vorágine y la fuente principal de la representación del retablo del altar mayor de san Pedro de Astudillo.
Propuesta de identificación de las imágenes del retablo mayor
Para identificar las escenas que aparecen en cada “casa” o encasamento del retablo debemos fijarnos en los atributos de los personajes: por ejemplo, san Pedro aparece siempre representado como un hombre con barba, túnica verde y manto rojo; los reyes aparecen con corona y cetro; los sacerdotes y escribas, con el gorro frigio, barbas y largas vestiduras. Además, tenemos que acudir al texto de los diversos relatos (Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Leyenda dorada) que la representación escultórica está intentando representar para identificar la escena que el escultor ha materializado en los relieves.
Con el fin de seguir un orden, vamos a identificar las imágenes de abajo a arriba y de izquierda a derecha, siguiendo la estructura clásica del retablo: banco (predela), cuerpo (eje horizontal), calle (eje vertical) y ático; del lazo izquierdo del retablo (lado del Evangelio), que es la parte principal, al lado derecho (lado de la Epístola), que es la parte secundaria.

- Banco y sotabanco


En el sotabanco —debajo del banco con los Doctores de la Iglesia, las Virtudes Cardinales, los Ángeles y las mártires— se encuentra una hermosa tabla gótica que —según Parrado del Olmo (1994: 55-56)— habría podido pertenecer a la predela del antiguo retablo mayor de la iglesia de san Pedro. Presenta una serie incompleta de los apóstoles con los atributos e instrumentos identificativos de su martirio (de izquierda a derecha): Santiago en hábito de peregrino, san Judas Tadeo con la maza de su martirio, san Andrés con la cruz en aspa, san Pedro sentado en su cátedra y con vestiduras de papa, santo Tomás con una lanza y san Bartolomé sosteniendo un gran cuchillo en la mano, aludiendo a los instrumentos de sus respectivos martirios.

En el banco (predela) del retablo, que es la parte más próxima al Altar, se encuentran las imágenes de los Doctores de la Iglesia occidental. El sagrario (que representa a Jesucristo resucitado con el estandarte o lábaro en la mano, como símbolo de la victoria sobre la muerte) constituye el centro y eje de todas las imágenes de este primer nivel.
Lado del Evangelio. A la izquierda del sagrario aparecen las imágenes alegóricas de tres virtudes cardinales, del arcángel san Miguel y de tres importantes mártires; a continuación, las imágenes de dos Doctores de la Iglesia:
- Las alegorías de la Templanza, la Fortaleza y la Prudencia; Santa Águeda (con los senos seccionados en una bandeja); San Miguel y Santa Bárbara.


- San Gregorio Magno: representado con la mitra y el báculo, por haber sido Papa.
- San Agustín: con mitra y báculo, por haber sido obispo de Hipona, y con un edificio en la mano, por referencia a su obra Ciudad de Dios.
Lado de la Epístola. A la derecha del sagrario, aparecen las imágenes de los dos restantes Doctores de la Iglesia; a continuación, las imágenes de dos mártires, el arcángel san Gabriel y las alegorías de varias virtudes cardinales y teologales:
- San Jerónimo: vestido de rojo, con el gorro de cardenal (capelo) y un libro en la mano, por ser el traductor de la Biblia al latín
- San Ambrosio de Milán: con mitra y báculo, por ser obispo, y parte de una basílica a su izquierda.

- Santa Catalina de Alejandría (con rueda dentada), María Magdalena (con el frasco de perfume con que ungió a Jesús antes de la Pasión); San Gabriel; y las alegorías de la Esperanza, la Caridad (lleva un niño en brazos) y la Justicia (representada con una balanza).
2. Primer cuerpo

Entre las esculturas de san Pablo (que sujeta la espada de su martirio) y san Andrés (con la cruz en aspa, en referencia al instrumento de su martirio), se encuentran varias tablas en relieve relacionadas con episodios de la vida de san Pedro relatados en la Leyenda Dorada y en los Hechos de los Apóstoles. El manifestador (expositor), con forma de pequeño templo en el que se encuentra actualmente un crucifijo, constituye en este primer cuerpo el eje central. Hay que recordar que en el rito de la misa anterior al Concilio Vaticano II el sacerdote celebra la misa “ad orientem”, es decir, mirando hacia el retablo y hacia este crucifijo, como todo el pueblo. Según me ha contado Deogracias Bustillo González, fue Don Sabino quien tuvo que separar la mesa del altar del retablo hacia 1965 para cumplir las exigencias de la reforma litúrgica del Concilio.
Lado del Evangelio. A la izquierda del manifestador (expositor):


- San Pablo con la espada: esta alude al instrumento de su martirio (fue decapitado) y también a la Palabra de Dios, que difundió entre las primeras comunidades cristianas (Hebreos 4, 12).
- San Pedro y el perro de Marcelo: cuenta la Leyenda dorada (en la fiesta de san Pedro Apóstol) que Simón el Mago fue a casa de Marcelo, donde se alojaba san Pedro, y ató un enorme perro a la puerta para impedir que entrara el apóstol. Este, sin embargo, amansó al animal, que trató de matar a Simón el Mago, quien finalmente fue salvado por la intervención de san Pedro (como muestra la escena del retablo) e hizo que huyera de Roma durante un tiempo. Así, Marcelo se hizo discípulo de san Pedro, que manifestó públicamente el amor al enemigo (Simón el Mago), pero también el poder de su presencia.
- San Pedro y la caída de Simón el Mago: a continuación del episodio de “El perro de Marcelo”, narra la Leyenda dorada que Simón el Mago voló en presencia del emperador Nerón (que lleva una especie de gorro frigio) para retar a san Pablo y san Pedro. La oración de san Pedro (en la tabla, de rodillas, junto a san Pablo que sostiene la Sagrada Escritura) hizo que Simón, sostenido por los demonios (como muestra la tabla del retablo) se precipitara y muriera, manifestando así que era un embaucador. Esta tabla ha sido expuesta en 2018 en la exposición “Mons Dei” de Las Edades del Hombre, celebrada en Aguilar de Campoo (Palencia).
Lado de la Epístola. A la derecha del manifestador (expositor):


- San Pedro resucita al hijo de Teófilo: en la Leyenda dorada(fiesta de la Cátedra de san Pedro en Antioquía) se cuenta que Teófilo, gobernador de Antioquía, encarceló a san Pedro; gracias a la intervención de san Pablo, san Pedro consiguió convertir a Teófilo después de haber resucitado a su hijo, que llevaba muerto catorce años.
- San Pedro cura a los enfermos al pasar (“La sombra de san Pedro”): esta tradición es recogida tanto por Hechos de los Apóstoles (5, 15) como por la Leyenda dorada (fiesta de la Cátedra de San Pedro en Antioquía). Según esta última, los habitantes de Antioquía estaban arrepentidos por haber escuchado la predicación de Simón el Mago y acudieron a san Pedro, que curó y bautizó a muchos fieles al pasar a su lado (en el retablo aparece san Pedro en actitud de caminar entre varios enfermos). Así se manifiesta el auténtico poder de san Pedro, frente a la impostura de Simón, que también recogen los Hechos de los Apóstoles (8, 9-24).
- El Apóstol San Andrés con la cruz en forma de aspa (cruz decusata): una tradición no demasiado moderna afirma que san Andrés, hermano de san Pedro, fue martirizado en una cruz en forma de equis que, posteriormente, fue adoptada como símbolo de la casa de Borgoña, siendo adoptada también por la Monarquía Española, por lo que se populariza en la iconografía de san Andrés especialmente en el ámbito hispánico.
3. Segundo cuerpo

La impresionante escultura de San Pedro en su Cátedra divide este cuerpo en dos partes, entre las esculturas de san Juan Bautista (vestido como ermitaño) y el rey David (coronado y señalando con las manos a san Pedro).
- San Pedro en su Cátedra: es el titular de la parroquia y el motivo central del retablo. Hasta 1960, esta fiesta se celebraba doblemente: el 18 de enero (referida a la Cátedra de Roma) y el 22 de febrero (referida a la Cátedra de Antioquía). San Pedro aparece sentado, bendiciendo con la mano izquierda y mostrando un libro en su mano derecha, en alusión al Magisterio de la Iglesia. Está coronado con la tiara papal o triple corona; sobre su cabeza sobrevuela una paloma, que representa al Espíritu Santo. La impresionante escultura destaca la autoridad y el primado del Papa que realizó el Concilio Tridentino frente a la Reforma protestante: la fe de la Iglesia se sustenta en la preeminencia del obispo de Roma sobre los demás obispos, según lo quiso establecer Jesucristo.
Lado del Evangelio. A la izquierda de San Pedro en su Cátedra (centro del retablo), se encuentran las imágenes de:

- San Juan Bautista, el precursor de Jesucristo lleva los atributos de un ermitaño vestido con pieles de camello; señala con la mano izquierda un corderillo (figura de Jesucristo) que está a sus pies. San Andrés (y posiblemente también san Pedro) eran discípulos de Juan el Bautista.
- San Pedro cura al tullido en la Puerta Hermosa del Templo: el episodio es narrado por Hechos de los Apóstoles (3, 1-11). Según este relato, san Pedro y san Juan (que aparecen a la izquierda en la tabla) curan a un hombre tullido de nacimiento pronunciando el nombre de Jesucristo en presencia de los sacerdotes del Templo, en Jerusalén. El tullido aparece en la tabla del retablo mirando a los apóstoles con la pierna dislocada, mientras san Pedro lo agarra y parece imponerle la mano.
- Jesús sobre las aguas manda venir a san Pedro: la siguiente imagen remite a un episodio cronológicamente anterior al de la tabla precedente narrado en el Evangelio de san Mateo (14, 22-33). Es de noche y las aguas del Mar de Galilea están agitadas. Los apóstoles temen perecer. Jesús aparece caminando sobre las aguas y san Pedro, para comprobar que no es un fantasma, le pide a Jesús que le orden ir hasta Él caminando sobre las aguas. Mientras se dirige a Jesús tiene miedo, duda y comienza a hundirse. Le pide a Jesús que lo salve mostrando así su debilidad, su fe y la cercanía con el Salvador. La tabla muestra las olas y cómo Jesús salva de ser ahogado a san Pedro, sosteniéndolo por la mano, como sostenía san Pedro al tullido de la Puerta Hermosa del Templo.
Lado de la Epístola. A la derecha de San Pedro en su Cátedra están las siguientes imágenes:

- El prendimiento de San Pedro: este episodio es narrado por Hechos de los Apóstoles (12, 1-4), que cuentan que Herodes (en la tabla del retablo aparece sentado en su trono), después de haber mandado decapitar a Santiago, mandó prender a san Pedro. Este aparece rodeado por varios soldados, entre la enorme espada de uno de ellos y las lanzas de otros al fondo, en una iconografía que recuerda el prendimiento del mismo Jesús en el Monte de los Olivos.
- La crucifixión de San Pedro: el episodio del martirio de san Pedro aparece narrado en la Leyenda dorada(fiesta de san Pedro). Según esta, una vez que san Pedro regresó a Roma tras encontrarse con Jesucristo (episodio del “Quo vadis, Domine?”) Nerón ordenó detener a san Pedro, que será condenado a muerte por el prefecto Agripa. San Pedro le pide a los verdugos que lo crucifiquen boca abajo porque no quería ser crucificado de la misma forma que Jesucristo. Así lo muestra la tabla del retablo, en la que san Pedro crucificado aparece entre dos soldados que atan sus pies.
- El rey David con corona: sus dos manos parecen estar sosteniendo un objeto hoy desaparecido, quizá un arpa o un pergamino, en alusión a los Salmos que compuso o al salterio con el que los acompañaba musicalmente. Llama la atención la altura de la imagen, que sobrepasa casi el espacio del encasamento, así como la analogía que se establece visualmente entre la corona del rey de Israel y la tiara (o triple corona) que lleva san Pedro, quien también sostiene un libro con su mano izquierda (en alusión al Magisterio de la Iglesia) mientras bendice con la mano derecha.
4. Ático. Primer cuerpo

En el centro de este primer cuerpo del ático se encuentra una representación de la Asunción de la Virgen María, coronada por los ángeles, acompañada por cuatro tablas en relieve que están relacionados con episodios importantes de la vida de San Pedro.
Enmarcando los ventanales a ambos lados, se encuentran sendos grupos de esculturas de interpretación controvertida. ¿Es posible que se trate de los cuatro profetas mayores: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel? Con más autoridad, Parrado del Olmo (1994) interpreta que se trata de figuras alegóricas.
Lado del Evangelio. Enmarcando el ventanal de la izquierda puede verse:
- La Iglesia, representada como una joven hermosa cubierta con un amplio manto.
- La Sinagoga, representada como un hombre que sujeta entre sus manos un volumen de pergamino, quizá en referencia a la Torah.

Lado de la Epístola. Enmarcando el ventanal derecho puede verse:
- El profeta Elías (¿Aarón?): representado como un judío con barba y vestido como un sumo sacerdote; lleva entre sus manos una especie de cofre o caja.
- Moisés: representado como un hombre con la cabeza cubierta, que lleva las dos tablas de la Ley

A ambos lados de la representación de la Asunción de la Virgen María, que se encuentra en el eje central —entre el Calvario y la imagen de san Pedro— se encuentran cuatro tablas que representan sendos episodios de la vida de san Pedro:
Lado del Evangelio. A la izquierda de la Asunción de Nuestra Señora, se encuentran los siguientes relieves, de arriba a abajo:
- Las lágrimas de San Pedro: el episodio aparece narrado por el Evangelio de san Mateo (26, 75). Durante la Pasión de Jesucristo, san Pedro niega haberlo conocido por tres veces. Como había profetizado Jesús, canta un gallo tras las negaciones de san Pedro y este, profundamente arrepentido, llora amargamente su traición. En el retablo, san Pedro arrodillado eleva su mirada hacia un gallo que está sobre una columna.
- Jesús entrega las llaves del Reino a San Pedro: este episodio es narrado en el Evangelio de san Mateo (16, 18-19). Es un episodio muy importante porque en él se establece la primacía de san Pedro sobre los demás apóstoles y el origen de la autoridad del Papado, como subrayó el Concilio Tridentino. San Pedro aparece a la derecha de Jesús, que le entrega las llaves, rodeado de los demás apóstoles.
Lado de la Epístola. A la derecha de la Asunción de Nuestra Señora, de arriba a abajo:
- San Pedro es liberado de la cárcel por un ángel: este episodio es narrado por los Hechos de los Apóstoles (12, 7-10), a continuación del prendimiento de san Pedro. Herodes manda encarcelar a san Pedro que, a pesar de estar fuertemente custodiado por soldados, recibe la visita de un ángel por la noche que lo libera y lo conduce fuera de la cárcel. En la tabla del retablo, el ángel sostiene una filacteria para indicar las palabras que le dirige (“Cíñete y cálzate las sandalias. Ponte el manto y sígueme”).
- Jesús se encuentra con san Pedro a la salida de Roma (Quo vadis, Domine?): este episodio aparece narrado en la Leyenda dorada (fiesta de san Pedro Apóstol). Según este relato, Nerón mandó encarcelar en Roma a san Pedro y los cristianos lo conminan a que abandone la ciudad. Pero a la salida, Jesús (en el retablo aparece llevando la cruz) se aparece a san Pedro, que le pregunta: “Quo vadis, Domine?” (¿A dónde vas, Señor?) Jesús le responde que se dirige a Roma para ser crucificado de nuevo y san Pedro, entonces, responde que también él quiere regresar a Roma, como en efecto hace, para ser crucificado junto a su Señor. También en la tabla del retablo una filacteria sale de la boca de san Pedro, seguramente con las palabras indicadas más arriba.
Ático. Segundo cuerpo
El segundo cuerpo del ático presenta una representación del Calvario, con Jesús crucificado ante la Virgen María y san Juan evangelista, que invitan a contemplar y a orar al espectador: a esta representación se la denomina “Stabat Mater” por estar relacionada con el himno de igual título (“Stabat mater dolorosa | iuxta crucem lacrimosa | dum pendebat Filius…”) Dos ángeles, a ambos lados de la cruz, parecen atender a Jesús, de cuyo costado mana gran cantidad de sangre. La escena representa el momento en el Jesús ha muerto y de su costado brota sangre y agua, según narra el Evangelio de san Juan (19, 34-35).
Es la escena culminante del retablo pues se encuentra en el eje central: desde el Altar, la mirada asciende por el Sagrario (donde se encuentra la presencia de Jesús en el pan consagrado), pasando por san Pedro en su Cátedra (como imagen de la Iglesia, maestra, madre y mediadora entre Dios y los hombres), por la Asunción de la Virgen María (suprema intercesora de los cristianos), hasta Jesucristo, muerto en la cruz, que intercede ante el Padre. Una imagen de Dios como Padre Eterno y Suprema autoridad corona todo el retablo: con la mano derecha bendice al pueblo y en la izquierda sostiene el orbe crucífero (la bola del mundo), indicando su Providencia y autoridad.
Esquema del retablo mayor de san Pedro de Astudillo
| El Padre Eterno | |||||||||||||||
| El Calvario: Jesús acompañado por María y san Juan | |||||||||||||||
| La Iglesia | La Sinagoga | Las lágrimas de San Pedro | Asunción de la Virgen María coronada por los ángeles | San Pedro es liberado de la cárcel por un ángel | Elías (¿Aarón?) | Moisés | |||||||||
| Jesús entrega las llaves del Reino a San Pedro | Quo vadis, Domine? Jesús se encuentra con San Pedro | ||||||||||||||
| San Juan Bautista, precursor de Cristo | San Pedro cura al tullido de la Puerta Hermosa del Templo | San Pedro reconoce la autoridad de Jesús al ser rescatado de las aguas | San Pedro en su Cátedra | Prendimiento de san Pedro por el rey Herodes | Crucifixión de san Pedro en Roma | Rey David, precursor de Cristo | |||||||||
| San Pablo, apóstolo de los gentiles | San Pedro domina al perro de Marcelo | San Pedro hace caer a Simón el Mago | Expositor/ manifestador Crucifijo | San Pedro resucita al hijo de Teófilo en Antioquía | La sombra de San Pedro cura a los enfermos | San Andrés, hermano de san Pedro | |||||||||
| Templanza Fortaleza Prudencia Santa Águeda San Miguel Santa Bárbara | San Gregorio | San Agustín | Sagrario Resurrección de Cristo | San Jerónimo | San Ambrosio | Santa Catalina María Magdalena San Gabriel Esperanza Caridad Justicia | |||||||||
| Santiago | San Judas Tadeo | San Andrés | San Pedro en su Cátedra | Santo Tomás | San Bartolomé | ||||||||||
¿Cómo leer la imágenes del retablo de san Pedro?
Una vez identificadas, casi en su totalidad, las imágenes del retablo podemos preguntarnos en qué orden deben ser “leídas” e interpretadas. Y, sobre todo, qué han querido transmitir aquellos que concibieron la forma actual del retablo. Ofrezco aquí algunas ideas que, en mi opinión, puede estar transmitiendo el retablo. Como no sea ningún especialista en la materia, espero que estas sean recibidas como sugerencias de interpretación de un aficionado en la materia.
La dirección de la mirada. En primer lugar, creo que en el retablo las imágenes se han distribuido en dos niveles separados.
- Por un lado están las tablas en relieve de la parte central del retablo, a ambos lados de la calle o eje central: estas narran los doce episodios más importantes de la vida de san Pedro, después y antes de la muerte de Jesucristo. Deben ser leídas por cuerpos (eje horizontal), de abajo a arriba y de izquierda a derecha.
- Por otro lado, están las esculturas de bulto redondo que enmarcan este mosaico de la vida de san Pedro: deben ser leídas por cuerpos (eje horizontal), pues establecen un contraste o diálogo entre las del lado del Evangelio (izquierda) y el lado de la Epístola (derecha).
Los Apóstoles y los Padres de la Iglesia son los cimientos de la fe. Las preciosas tablas góticas de la antigua predela del retablo (actual sotabanco) y el banco o predela sobre el que descansa todo el retablo parecen estar proclamando cuáles son los cimientos de la fe de los fieles: el depósito de la fe transmitido por los Apóstoles hasta los obispos y la recta interpretación de la Sagrada Escritura que realizaron los Padres y Doctores de la Iglesia: san Gregorio y san Agustín, san Jerónimo y san Ambrosio. Junto a estos, está el testimonio de los mártires, la práctica de las virtudes y el auxilio de los ángeles. Esta interpretación me ha sido transmitida por mi primo Rafael González Varas, a quien agradezco su ayuda para escribir estas palabras.
San Pedro es la suprema autoridad de la Iglesia. Es necesario reiterar que las imágenes de la calle central son la clave interpretativa de todo el retablo. Este está destacando, en el centro, la figura de san Pedro en su Cátedra como supremo intercesor ante Dios, en una línea ascendente que va desde el Altar hasta el Padre Eterno. San Pedro, coronado con la tiara papal, se presenta ante los fieles como el Sumo Pontífice que gobierna la Iglesia con autoridad, en una jerarquía vertical de la que san Pedro constituye el primer escalón: san Pedro, la Virgen María, Jesucristo y el Padre Eterno.
San Pedro es un poderoso intercesor. Las primeras ocho tablas, de los dos primeros cuerpos parecen seguir un orden coherente. Deben ser interpretadas de dos en dos, pues entre cada dos tablas en relieve hay una continuación cronológica y temática. El escultor ha seguido frecuentemente el relato de la Leyenda dorada. Todas narran momentos de la vida de san Pedro —después de la Resurrección de Jesucristo— que destacan algunos aspectos de su poder y autoridad:
- Su enfrentamiento y victoria sobre el falso profeta Simón el Mago, cuya falsedad denuncia y castiga (primer cuerpo, lado del Evangelio).
- Su poder curativo al realizar los milagros o curaciones extraordinarias de la resurrección del hijo de Teófilo y de los enfermos curados por su sombra (primer cuerpo, lado de la Epístola).
- Su estrecha unión al poder de Jesucristo, al curar pronunciando su Nombre al tullido de la Puerta Hermosa y reconocer al Mesías al ser salvado de las aguas turbulentas del Mar de Galilea (segundo cuerpo, lado del Evangelio).
- Su identificación con Jesucristo en su prendimiento y crucifixión invertida, como signo de humildad (segundo cuerpo, lado de la Epístola).
San Pedro es un modelo para los cristianos. En el primer cuerpo del ático, el retablo ofrece una selección de cuatro importantes momentos de la vida de san Pedro que destacan algunos aspectos o virtudes que todo cristiano debe imitar y tener en cuenta. Estas tablas pueden ser contempladas también de dos en dos, en este caso por calles (sentido vertical)
- La entrega de las llaves del Reino de los Cielos (primer cuerpo, lado del Evangelio). Jesús funda la Iglesia sobre la fe de san Pedro, que reconoce en Jesús al Mesías: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 18). San Pedro es un ejemplo de fe para los cristianos.
- El arrepentimiento de san Pedro (segundo cuerpo, lado del Evangelio). Tras haber negado por tres veces a Jesús, san Pedro reconoce su traición y llora amargamente su pecado. San Pedro es modelo de pecador arrepentido y humilde.
- El ángel libera de la prisión a san Pedro (segundo cuerpo, lado de la Epístola). San Pedro no deja de predicar a pesar del peligro de ser encarcelado varias veces (como narran los Hechos 5, 19). La Providencia de Dios no abandona a sus fieles durante la persecución sufrida por anunciar el Evangelio.
- Jesucristo anima a san Pedro en las dificultades (primer cuerpo, lado de la Epístola). Cuando arrecia la persecución, Jesucristo se aparece a san Pedro y le anima a seguir su ejemplo, como en efecto hace, incluso hasta ser crucificado como él.
San Pedro es el Vicario de Jesucristo y el Sumo Pontífice. Como se ha dicho más arriba, hay una serie de esculturas que rodean los doce relieves de la vida de san Pedro. Estas esculturas de bulto redondo muestran personajes que ayudan a entender la misión y la identidad de san Pedro. Se oponen, de dos en dos, en cada uno de los cuerpos del retablo: en primer lugar, los personajes del Nuevo Testamento; en segundo lugar, los del Antiguo Testamento. Para entender por qué se encuentran en el retablo quizá sea iluminador leer este fragmento de la Leyenda dorada:
Tres clases hay de cátedras: unas son regias, como la de David, de quien se dice en el capítulo 22 del Libro segundo de los Reyes que «se sentó en la cátedra, etc.». Otras son sacerdotales, como la de Helí, a propósito del cual en el capítulo primero del Primer libro de los Reyes leemos: «Helí, sentado en su silla, etc.» Otras son magisteriales; tal fue la de Moisés; a ella se refirió el Señor cuando dijo: «Sobre la cátedra de Moisés, etc.» (Mt. 23). La cátedra de Pedro fue regia, sacerdotal y magisterial; regia, porque Pedro fue príncipe de todos los reyes; sacerdotal, porque fue pastor de todos los sacerdotes y clérigos; y magisterial, porque fue maestro de todos los cristianos (Vorágine, 1999: 175).
- San Pablo y san Andrés (primer cuerpo). Jesucristo ha destacado a san Pedro de entre todos los apóstoles como su sucesor. Frente a san Pablo, que se dedica a evangelizar a los gentiles, san Pedro predica el Evangelio a los judíos. Por su parte, san Andrés era discípulo de Juan Bautista y es su hermano. Según el Evangelio de san Juan (1, 40), san Andrés conduce a san Pedro hasta Jesús.
- San Juan Bautista y el rey David (segundo cuerpo). El contraste con estos personajes del Antiguo Testamento sirve también para ensalzar la figura de san Pedro. Según alguna tradición, san Pedro podría haber sido discípulo de Juan el Bautista, que es el último profeta del Antiguo Testamento y el Precursor del Mesías. San Pedro se nos presenta como su sucesor ya que, como Juan el Bautista, también él reconoce en Jesús al Mesías y, como él, sufrirá el martirio por el Evangelio. A semejanza del rey David, san Pedro será el Príncipe de los Apóstoles, el primer de ellos. Como este personaje, también san Pedro está marcado por el arrepentimiento de sus pecados y una fe grande.
- Elías y Moisés (ático, lado de la Epístola). Cuando Jesús se transfigura en el Monte Tabor ante Santiago, san Juan y san Pedro (Mt 17, 2), aparecen estos dos personajes, que representan la Ley y los Profetas, acompañando a Jesucristo. Como Vicario de Jesucristo, san Pedro es equiparado a estos dos importantes personajes que prefiguraron al Mesías y lo anunciaron al pueblo elegido.
- La Iglesia y la Sinagoga (ático, lado del Evangelio). Estas dos alegorías están también relacionadas con san Pedro, pues él es la piedra sobre la que Jesucristo ha fundado la Iglesia (Mt 16, 18). Como Sumo Pontífice, la autoridad de san Pedro se extiende sobre la Sinagoga, como asamblea del antiguo pueblo elegido, y sobre la Iglesia, el nuevo pueblo de los bautizados.

COLOFÓN
Ante el retablo mayor de la iglesia de San Pedro de Astudillo asistimos a una catequesis que nos ayuda a afianzar nuestra fe. La mirada de los fieles asciende, desde la Eucaristía que se celebra en el Altar, hasta la presencia de Dios, contando con la intercesión eficacísima, en primer lugar, de Jesucristo, de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos y santas, entre los que destaca de forma eminente san Pedro, Vicario de Cristo y Sumo Pontífice de la Iglesia.
La misión y la vida de san Pedro, con sus luces y sombras, se nos ofrece como seguro intercesor y como modelo de vida. Así, en cada Eucaristía, lo ha ido interiorizando el pueblo de Astudillo, generación tras generación, unido a sus sacerdotes y obispos, como sucesores de los mismos apóstoles, leal al depósito de la fe transmitido por sus padres, sus catequistas, tantos predicadores, religiosos y religiosas que han gastado su vida en las tierras de Astudillo.
A nosotros nos toca vivir cada día más unidos a Jesucristo para que este hermoso retablo no se convierta nunca en un relato sin vida, en una mera atracción turística, sino que inspire nuestras vidas, ilumine nuestro caminar siempre peregrino y haga más felices, mejores, a todos los que se encuentren con nosotros en nuestro camino, cerca o lejos de Astudillo.

REFERENCIAS
Agradezco muy sinceramente a Merche Illana y a María Bustillo Illana las fotografías que me han proporcionado para realizar esta lectura del retablo mayor de san Pedro de Astudillo.
- ALCALDE CRESPO, Gonzalo, Astudillo y su arquitectura hipogea, Palencia: Cálamo, 2000.
- CASTRILLO MARTÍNEZ, Maximiliano, Opúsculo sobre la historia de la villa de Astudillo, Burgos: Imprenta de la viuda de Villanueva, 1877 (Ed. facsímil: Valladolid: MAXTOR, 2001).
- HORTELANO MÍNGUEZ, Luis Alfonso, Astudillo. Patrimonio cultural y natural. Fotografías de Marisa Franco Herrero. Astudillo: Ayuntamiento de Astudillo, 2019.
- LOSMOZOS SÁNCHEZ, Arturo y Manuel MANRIQUE GONZÁLEZ, Astudillo (Col. “Apuntes Palentinos”. Tomo VI. Villas Palentinas, nº 8), Palencia: Obra Cultural de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Palencia, 1983.
- MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José, Inventario artístico de Palencia y su provincia: Tomo I. Ciudad de Palencia, antiguos partidos judiciales de Palencia, Astudillo, Baltanás y Frechilla. Madrid (m): 1977.
- OREJÓN CALVO, Anacleto, Historia de Astudillo. Revisada y corregida por Dña. María Valentina Calleja González. Palencia: Diputación Provincial de Palencia, 1984.
- PARRADO DEL OLMO, Jesús María, Astudillo. Iglesias y ermitas. Palencia: Exma. Diputación de Palencia, 1994.
- PÉREZ DE CASTRO, Ramón, “Caída de Simón el Mago. Hernando de la Nestosa (escultura) y Juan Blanco de Espinosa (policromía)”, y “Transfiguración. Anónimo. Copia de Rafael”, en Mons Dei. Las Edades del Hombre (Catálogo de la Exposición. Aguilar de Campoo, 2018). Valladolid: Fundación Las Edades del Hombre, 2018, pp. 330-331 y 366-367 (ISBN: 978-84-88265-70-8).
- VORÁGINE, Santiago de la, La leyenda dorada. Trad. fray José Manuel Macías. 2 Vols. Madrid: Alianza Editorial, 1999.
OpenEdition le sugiere que cite este post de la siguiente manera:
Julio César Varas (21 de marzo de 2026). Una lectura del retablo mayor de la iglesia de san Pedro (Astudillo). Materia Philologica. Recuperado 11 de agosto de 2026 de https://doi.org/10.58079/15xa3
